Hui publica el diari Levante-EMV un interessant article de José Luis Villacañas. Crec que no es pot dir millor el que moltes persones pensem sobre Trump i la seua camarilla.
Trump, el opaco
La opinión dice que Trump no oculta nada. Pero sólo revela su
psiquismo inconsistente. Que un presidente enloquecido se presente como
omnipotente, oculta lo fundamental: su debilidad y la de su camarilla de
oportunistas, incompetentes y resentidos. Lo de Venezuela ha sido
terrible. Pero conviene precisar que es todo lo que USA puede hacer. En
1973, en Chile, hizo cosas peores. Destruyó un gobierno legítimo y
masacró a un pueblo político. Aquí ha tenido que negociar con un gobierno
ilegítimo para entregar al que fuera conductor de autobuses.
Hasta aquí llega la fuerza bruta. Lo que en Chile dio intensidad y
generalidad transformadora a la acción de USA, fue contar con aliados internos.
La lección es que el verdadero poder de injerencia americano lo constituyen
esos a quienes los papeles de la Doctrina de Seguridad llaman “patriotas”, los
potenciales Pinochet, los cómplices desvergonzados de un endiosado que escribe
en su gorra -ese subrogado barriobajero de corona- que “Trump hace siempre lo
correcto”.
Los líderes de Venezuela tienen margen para jugar con Trump al gato y al
ratón. Todo lo que podría pasar es que Trump retara al
Senado -que acaba de prohibir intervenir en Venezuela- y secuestrara a la nueva
presidenta. Pero los que mandan en Venezuela tienen muchos conductores de
autobuses dispuestos a ser presidentes. Por lo demás, veremos qué causa
armará el fiscal en Nueva York. Por ahora no sabe qué cargos presentar
contra Maduro. Así que otra debilidad más. Trump no siempre gana la batalla
interna.
En lugar de proclamar la fuerza y la claridad de Trump, Europa
debería apoyar la oposición interna que crece día a día. Mientras tanto, lo
que no puede Trump es defender a la oposición venezolana, hacer que regresen
los ocho millones de exiliados y ofrecer un futuro al pueblo venezolano. El
gobierno chavista no pierde nada entregando un petróleo que ya no puede
producir. Y falta por ver si USA convence a las petroleras para que
inviertan en extraer un carburante cuyos gastos de explotación están por encima
del precio del barril. Tampoco parece que este sea un asunto resuelto. Lo que
ha sucedido en Venezuela es, sobre todo, una victoria preventiva. China no
contará con el petróleo venezolano, cuando le haga falta.
Esto ha podido suceder porque el staff venezolano no tiene principios y
vendería su alma por mantener el poder. Son de la misma calaña que Trump. Pero
saben que Trump no puede poner botas americanas sobre el suelo de
Venezuela. Y mientras el Ejército lo sepa, estará unido y será el
dueño del país. Así que tenemos que empezar a distinguir entre lo que puede y
lo que no puede Trump. Por ahora solo vemos que puede hacer cosas negativas.
Por ejemplo, llevar a la muerte a diez millones de cubanos. En realidad, esa es
la aspiración del resentido Marcos Rubio. No quiere Cuba para nada.
Solo quiere destruirla y así calmar su odio. Y quizá la intervención de
Venezuela solo tenga como efecto inmediato que los cubanos vivan
definitivamente a oscuras.
Por supuesto, eso no constará en la Doctrina de Seguridad Nacional, un
papel lleno de falsa retórica. Cuando vea a USA cerrar alguna de las doscientas
bases militares que tiene por el mundo, entonces me creeré la cantinela
de la Doctrina Monroe. Estados Unidos no ha cambiado su doctrina de
preponderancia mundial. No se repliega al hemisferio occidental. Eso es palabrería
de un vendedor de elixir como Trump. Estados Unidos tiene el poder de
injerencia en cualquier parte del mundo y no lo perderá. Si alguien cree que va
a soltar la presa de Irán, está equivocado. Esto lo oculta Trump en sus papeles
porque estos responden a lo que le pide MAGA, pero la inteligencia americana es
otra cosa.
Trump no cesa de ocultar. En su entrevista con los periodistas del NYT,
vuelve a la retórica. No puede sentirse satisfecho con el acuerdo de 1951 con
Dinamarca, que le concede en Groenlandia cualquier cosa necesaria para la
seguridad norteamericana. No, para él lo decisivo es la propiedad. Un
indisciplinado mental como Trump no cesa de mostrar sus inconsistencias.
¿La propiedad es relevante para la seguridad, cuando un tratado vigente con un
aliado te concede manos libres para tomar cualquier medida necesaria al
respecto? Sabemos qué significa propiedad: botín para Trump y sus amigos. Aquí
no hay cuestión de seguridad.
Podríamos hacer este artículo infinito. Trump lo oculta todo, porque su
política es preventiva respecto de lo peor, lo que debe ser ocultado. Quiere
evitar que USA toque fondo. Su debilidad principal es destinar una enorme
partida presupuestaria a pagar deuda pública. Pero que a la vez multiplique el
presupuesto de defensa, significa que Estados Unidos se prepara para un posible
impago de la deuda. Entonces el dólar se hundiría. Tener un ejército
multiplicado podría ser útil en esa situación, el último pilar de su posición
predominante.
Mantener la preponderancia militar, no subir impuestos a los ricos y no
quebrar. Esa es la debilidad. A Trump no le importa nada el nivel de
vida de los norteamericanos, que seguirán pagando los intereses de la deuda
de un Estado que sirve a los intereses de los que no pagan. El sistema es perfecto,
pero antiguo, y llevó al desastre. Lo inventaron los senadores romanos, cuando
hicieron pagar al fisco de las ciudades del imperio un ejército que servía solo
para cazar esclavos para los latifundios aristocráticos. Roma, siempre Roma. Y
esos patriotas europeos serán los traidores a los que la nueva Roma no pagará
nada. Como Corina.






