dimecres, 25 de novembre de 2020

"EL CUSTODI", DE TROLLOPE

La literatura ens permet aprofundir en la realitat a través de la ficció. Tot i que, de primer, puga semblar esta afirmació un tant incoherent, si pareu esment, convindreu amb mi que està carregada de lògica, perquè sempre hi ha una part de la realitat que roman amagada i la literatura ens ajuda a descobrir allò que no podem albirar a través dels sentits. Grans científics, com Stephen Hawking, ens han anunciat que un dia aconseguirem entendre l'origen i l'estructura de l'Univers, perquè estan convençuts que no hi ha cap aspecte de la realitat fora de l'abast de la ment humana. La gran paradoxa és que este optimisme epistemològic l'hem de fer compatible amb el desconeixement que tots experimenten en la vida quotidiana quan intentem saber les motivacions que mouen a un parent o a una persona pròxima a actuar d'una determinada manera. I és que, per al científic, la realitat és allò que es pot demostrar empíricament i, per tant, és susceptible d'explicar-se mitjançant lleis, però no hi ha lleis capaces d'endevinar com actuarà una persona concreta en un moment donat. I ací és on la literatura juga un paper important, perquè s'ocupa d'eixe món paralel a la vida real que ens ajuda a explicar els comportaments individuals.
En la novel·la d'Anthony Trollope, "El custodi", ens trobem davant d'un text commovedor, que ens conta la història d'un ésser humà que, per raons de consciència, sense que ningú l'obligue, sent el deure moral de renunciar al càrrec de custodi d'un asil, que li dona unes bones rendes, perquè ha comés un error en l'exercici del càrrec que la majoria de la gent consideraria disculpable. En la novel·la es fa evident que quasi ningú actuaria així, però a ell això no el consola, i a la fi assumeix la seua responsabilitat que el portarà a la ruïna.
El que la literatura ens recorda en esta nove·la és que, enllà de l'aparença i front a la mediocritat regnant, hi ha o poden haver-hi persones rectes, que no s'enganyen a si mateixes per conveniència, i que es fan responsables sense excuses dels seus actes, quan el que resultaria més còmode seria mirar cap a un altre costat i practicar l'autoengany en benefici propi. És possible, per tant, la grandesa humana.

dissabte, 14 de novembre de 2020

SOBRE LA NOVA ULTRADRETA

 


L’historiador Steven Forti (Trento, 1981) és investigador de la Universidade Nova de Lisboa i professor en la Universitat Autònoma de Barcelona, especialitzat en feixisme i transfuguisme polític als anys 30 del segle passat. És coautor del llibre Patriotas Indignados: Sobre la nueva ultraderecha en la Postguerra Fría. Neofascismo, posfascismo y nazbols (Alianza Editorial, 2019), i ha estat entrevistat per Guillem Martínez en la revista digital CTXT.

En sembla molt interessant l’entrevista, publicada el dia 12 de novembre de 2020, perquè Forti és un intel·lectual que va a l’essència de les coses, i no es deixa enganyar per les etiquetes. Fa una lectura, des de la universalitat, de fenòmens culturals, polítics i electorals que estan produint-se en distintes parts del món.

El que transcric a continuació és un extracte de l’entrevista.

Me ha sorprendido el árbol genealógico del posfascismo. Su origen en el Este europeo, y no, como viene siendo común observar, en los USA, emisor desde los setenta de elementos raros y sumamente novedosos. Otra sorpresa es la ausencia de nexo obvio con los fascismos anteriores. Sobre lo primero, ¿cómo llega a influenciar tanto esa nueva ultraderecha en los USA? Sobre lo segundo, ¿están tan alejados los posfacismos de sus abuelitos?

Lo primero: son procesos en cierto sentido paralelos y, en algunos casos, independientes. Tanto lo que pasa en Europa como lo de Estados Unidos se inserta en una época marcada por el fin de la Guerra Fría, la hegemonía neoliberal y la paulatina crisis de las democracias liberales. Las influencias, pues, son recíprocas. Por un lado, lo que pasa en el Este llega a Europa occidental, sobre todo tras la ampliación de la UE en 2004. Por el otro, en Estados Unidos se dan procesos propios, hijos de las transformaciones de la sociedad americana. Todo esto se junta hace una década. No es que antes no existiese, los gérmenes estaban ahí, pero estalla tras la crisis de 2008-2010. Y se mezcla a nivel global. No perdamos de vista el papel de grandes lobbies transnacionales, como el de las armas. O los integristas cristianos.

Sobre lo segundo: es evidente que hay elementos de continuidad –pensemos en el ultranacionalismo, la mitificación de un pasado presentado como una Arcadia feliz, la búsqueda de un enemigo, etc.–, pero el mundo ha cambiado –mucho y muy rápidamente–, y las ultraderechas también. Se mueven como pez en el agua en las grietas de nuestras sociedades multiculturales y juegan para convertir esas grietas en fracturas, yendo más allá de los clásicos clivajes izquierda-derecha. Las ultraderechas han entendido que se debe dar la batalla cultural –ahí es clave la figura de Alain de Benoist y la reflexión que hace desde los setenta–, y que se debe abandonar la lógica autoguetizante: dejar la esvástica, el saludo romano y la cabeza rapada, y ponerse una americana y una camisa blanca. Dejar de hablar del racismo biológico y pasar a conceptos más digeribles en la Europa posterior a Auschwitz, como etnopluralismo y diferencialismo. Poner en un cajón los eslóganes que huelen a azufre y hablar el lenguaje popular, defender el supuesto “sentido común”. Ojo, neofascistas y neonazis sigue habiendo, pero siguen siendo ultraminoritarios. Lo demás, es decir Trump, Salvini, Le Pen, Orbán, etc., es una nueva ultraderecha, una extrema derecha 2.0.

¿Qué y quiénes son los posfascismos en España? ¿Están ya formulados? ¿En un partido? ¿En varios? ¿Esos partidos se autoidentifican como tales? ¿El electorado los identifica como tales?

Difícilmente esos partidos se identifican como posfascistas o ultraderechistas. Ni aquí ni en Lima. Juegan con confundir las cosas. Afirman a menudo que izquierda y derecha son categorías superadas. Reivindican, a veces, también figuras de la izquierda del pasado. Dicen defender el sentido común. Fíjate en el lema que utilizó Salvini para las europeas de 2019: “Hacia una Europa del sentido común”. Te lo dice todo. Así que no puede extrañarnos que muchos electores no los identifiquen como ultraderechistas. En España, todo es muy líquido aún. Hay de todo, para entendernos. Por un lado, hay una formación, Vox, que se enmarca claramente en esta nueva ultraderecha global. Por otro lado, hay sectores ultraminoritarios que trabajan en la transformación del neofascismo, como Hogar Social Madrid o Bastión Frontal, mirando a las experiencias de CasaPound en Italia o a los identitarios franceses. Y luego hay un magma de más difícil categorización. En primer lugar, el PP que, más allá de la respuesta de Casado a Abascal en el Congreso, está viviendo un paulatino proceso de ultraderechización, como les pasó a los tories británicos que se ukipizaron, se ultraderechizaron. Sería lo que Eatwell y Goodwin llaman un “nacionalpopulismo ligero”. En segundo lugar, hay todo un entramado formado por asociaciones y lobbies, como Hazte Oír. Y en tercer lugar, está el caso de JxCAT, una amalgama nacionalpopulista que en Europa miran con recelo: no es casualidad que el único que se sacó una foto con Puigdemont en el Europarlamento fuese Nigel Farage.

El procés ha sido la declinación catalana de la ola populista global. Bebe de un mismo clima cultural y se inscribe en la misma fase histórica. Dentro del independentismo hay de todo, también sectores ultraderechistas, trumpianos, aunque rechacen esta etiqueta. Basta con fijarse en dinámicas muy presentes en esta última década como la sentimentalización de la política, la victimización, el rechazo de la legitimidad de los adversarios políticos, la concepción monista y antipluralista del pueblo, la ausencia de límites a la soberanía popular… Es lo que se define como “mayoritarismo extremo”. Y esto se junta con una renovada obsesión por la soberanía y un marcado repliegue identitario. Con un elemento novedoso: la presencia de entidades no elegidas, como el famoso “estado mayor” o “sanedrín” del procés. Son organismos que no responden ante nadie. El fantasmagórico Consell de la República va en la misma línea. Si lo miras bien, no falta nada en el procés: fíjate en la utilización de la posverdad y los bulos –el mito del “Espanya ens roba” se parece mucho a lo del brexit y el dinero “robado” por la UE al Reino Unido–, la reivindicación constante de la democracia directa o los referéndums –es lo que defendía Le Pen en su programa de 2017–, o lo que Hofstadter llamaba el “estilo paranoico de la política” –con difusión de teorías del complot, como lo de que el 17-A fue un atentado del Estado–. Incluso no faltan expresiones supremacistas y xenófobas hacia lo español. ¿Te parece normal que la expresidenta del Parlamento, Núria de Gispert, le diga a la líder de la oposición que debe marcharse de Cataluña? ¿O que un expresidente de la Generalitat, Artur Mas, o el presidente de la Cámara de Comercio de Barcelona, Joan Canadell, hablen del ADN catalán? Si lo suelta Trump o Salvini, todo el mundo les dice que son unos “fachas”. Aquí en cambio parece normal.

La cosa covid parece ser un referente para esos movimientos, que se presentan como la lucha por la libertad en pandemia. ¿Han jugado bien esos movimientos por aquí abajo?

Han copiado lo que han visto en otras latitudes, Estados Unidos y Brasil principalmente. Basta que mires a Vox y las protestas del barrio de Salamanca. El objetivo es el mismo en todos lados: polarizar y crispar para luego pescar en río revuelto. Salvini hizo lo mismo. Los negacionistas alemanes también. Aquí, sin embargo, se ha visto una mayor crudeza. Hablar de gobierno ilegítimo y asesino, por ejemplo. Giorgia Meloni, que es presidenta del grupo de los Conservadores y Reformistas Europeos, del que es miembro Vox, no se atrevería en Italia. Y esto, por aquí abajo, se junta con un toque ‘latinoamericano’, muy presente en las derechas españolas. Ya sabes, el peligro chavista-bolivariano-comunista. Una verdadera obsesión por estos lares.

Diría, hasta que usted me lo confirme, que esa nueva ultraderecha, española y catalana, apuesta por un 2021 negro. ¿Se le ocurren fórmulas para que sea menos negro democráticamente?

Que lleguen realmente las ayudas a quien las necesita. Que se refuerce el Estado del bienestar. Que se aplique un plan de recuperación serio para utilizar los fondos europeos. Que se trabaje en una reforma de calado del sistema económico español, demasiado dependiente del turismo y el ladrillo. Que se trabaje para recuperar la confianza de la ciudadanía en las instituciones. Que los partidos políticos dejen de crispar y busquen consensos. Que los medios hagan realmente su trabajo, sin transformarse en un megáfono de los bulos de la ultraderecha. Que se condene el hate speech online. En síntesis, lo que viene a ser lo mismo: que nos toque a todos el Gordo de Navidad.

dissabte, 31 d’octubre de 2020

POETA CAPTIVAT

                                                                                     
                                                                            A Josep-Antoni Ysern
 
És tan incert aquest poema que no sap encara
com acabarà, i després d'haver-lo agombolat
amb deler en els millors bressols, grilla
com una petita llavor
i creix esponerosament a la recerca
del seu destí, que no és escrit en cap llibre,
ni es pot llegir en cap ment, perquè cada vers
vol trastornar
l’anterior i desborda amb escreix les forces
dels esperits més preclars, que un dia confiaren
sotmetre’l a l’antull de la seua imaginació
fantasmal:
com si l’aigua enfurida no resseguira sempre
els seus vells camins i la força del dolor
no fora capaç de traduir en paraules justes
tot el pes del crit,
la fúria que resta quan calla avergonyit l’amor
i la vida es transforma en un desficaci,
que s’apodera del poema i li imposa
el seu final.
No hauria de sorprendre’ns aquesta revelació,
car ja han passat molts anys i no podem al·legar
ignorància quan ens aturem a sospesar amb pausa
el nostre fracàs.
És cert que aspiràvem, fa temps, a compondre
uns poemes extremament pulcres i encertats
que foren testimoni definitiu de la nostra lluita
contra l’oblit.
Ara acceptem que cada poema nou és una sorpresa
i ignorem el que cal saber per a dominar-ne
el nus i el desenllaç, i això fa que escriure es torne
una pàl·lida experiència,
un obtús record d'aquells dies de poetes pletòrics,
quan era possible inventar nous finals
a la nostra solitud i desconcert, fent servir la clau
que obri tots els panys.
Res no ha sigut així, la vida ha pogut més
i ja no espera de nosaltres càntics esforçats,
sinó l’acatament del seu desig de fer bella
la nostra destrucció.

dijous, 15 d’octubre de 2020

INFÀNCIA


Tinc un passat
indefugible,
gran o petit,
però intangible.
No el puc remoure,
perquè és com és,
i així m’enllaça
al seu bagatge;
car sóc qui sóc,
no qui vull ser,
i no em puc veure
noble i magnànim,
sinó abocat
al despropòsit,
covard i exànime.

I passa el temps,
sense guarir-me
de la recança
que –esperonada
per tants records–
creix i revifa
neguits d’infant;
com quan els vells,
vora la llar,
enraonaven
del meu futur,
i jo callava,
res no entenia,
tan sols mirava.

dissabte, 3 d’octubre de 2020

Les regles de joc

Una de les característiques més destacades de les actuals societats postmodernes és que potencien de manera desaforada les emocions dels individus, en detriment d'altres facetes de la personalitat humana com la racionalitat. D'aquesta manera, els individus no s'agravien per idees, ni tan sols per interessos, sinó per sentiments i emocions, que és una manera molt poc consistent d'agraviar-se, perquè els éssers humans som una passió impossible: sempre en volem més, mai ens donem per satisfets.

El principal efecte que es deriva de tanta emotivitat és la feblesa social, perquè un individu que no té les idees clares, ni és capaç de mirar més enllà del que ell sent o li abelleix a cada moment, no pot integrar-se en grups socials sòlids. Abans al contrari, el que es produeix és una important fractura social que recorda al famós "divideix i venceràs", perquè els col·lectius en què s'integren els individus no responen a reivindicacions o compromisos essencials, sinó més aviat al capritx o a una part molt xicoteta de la realitat. Per tant, quan les emocions canvien, els grups es divideixen més i més, perquè tots els seus components són centres de la creació.

Ens trobem, per tant, davant d´un liberalisme de nou encuny, que no persegueix el desenvolupament integral de les potencialitats de cada individu, sinó més aviat dissoldre'l en col·lectius incapaços d'inquietar als que posseeixen el poder polític i econòmic. Fet i fet, es retalla la part racional de l'individu i es potencia la part emocional, i aquesta descompensació origina una ablació de l'esperit crític i de la sociabilitat ben entesa, és a dir, la que es preocupa pel bé comú.

El que predomina és el capritx de cadascun, i la manera de generar pau social s'assembla al també famós "pa i circ" dels romans: es fa creure als nostres ciutadans que el que ells desitgen és el més important, que no és mai el que convé a tothom. D'aquesta manera, es pot arribar fàcilment a la conclusió, en una època de pandèmia, canvi climàtic, crisi política i econòmica, que l'única cosa que importa és el que a mi em passa, per xicotet que això siga. Per tant, allò que realment importa queda relegat a un segon plànol en bé dels capritxos més diversos, que no responen a cap visió de conjunt ni de futur.

Els populismes exploten molt bé aquesta desestructuració social, perquè saben com atraure els seus votants mitjançant l'enfrontament entre grups dividits. El greuge comparatiu és per a ells un autèntic filó. I com més s'incrementa aquest enfrontament, més es produeix, paral·lelament, un reagrupament en blocs cada vegada més reduïts i enfrontats, com ocorria amb els "capuletos" i els "montescos", que no se sabia molt bé per quina raó s'odiaven tant: era senzillament la seua manera d'estar en el món.

Estem, per tant, en el camp de l'absurd, del que no té ni peus ni cap. Bona prova d'això és que, un populista, el primer que fa és renegar de les regles de joc i de les institucions, que han d'estar al servei del que "sent" el poble, o millor, del que el populista interpreta que el poble sent. I tota la resta és canviable, en funció del que convinga en cada moment.

La gran paradoxa que es produeix és que convergeixen en un mateix punt els populismes rampants, que busquen canviar les regles de joc substituint-les per un sistema en el qual no hi ha regles, i els partits tradicionals, que subordinen les regles, la permanència de les quals diuen defendre, als seus interessos electorals curterministes.

Potser per això s'ha dit que la polarització populista genera polarització no populista, i tota polarització s'oposa a la tolerància. Tenim, doncs, un problema molt greu.

divendres, 31 de juliol de 2020

SALVATGE



Aquell nou empleat, que l'empresa on jo treballe va contractar a l'estiu passat, tenia un caràcter tan introvertit que cridava l'atenció. No va despertar la simpatia dels altres companys, perquè menyspreava els costums que allí s'observaven de manera inveterada: no feia el descans reglamentari de vint minuts per a l'esmorzar; a més, era poc parlador i trencava el seu silenci en ben comptades ocasions, i sols si ho exigia la faena. No cal dir que una persona així de laboriosa i discreta es va guanyar de seguida el favor del cap de departament, la qual cosa va provocar l'enveja general.
Per la meua part, he de dir que em va intrigar de bon principi aquella personalitat singular. I encara que comprenia l’animadversió que suscitava en la resta del personal, per pura curiositat vaig intentar fer bona lliga amb ell, perquè intuïa que sota aquella aparença impenetrable s’amagava un esperit lliure que seria interessant descobrir.
No sé si per agraïment o per pura necessitat de comunicació, el nouvingut em va atorgar prompte un tracte privilegiat. És cert que tal distinció no em suposava cap benefici especial, però em sentia complagut pel que havia aconseguit, perquè era una manera de desmarcar-me de la mediocritat dels altres, incapaços de relacionar-se amb un individu que actuava segons un patró de conducta propi.
Al cap de poc em va convidar a visitar-lo un diumenge a sa casa. Pel que m’havia contat, feia anys que era vidu i vivia en companyia del seu fill en un carrer situat als afores del poble. La seua intenció era que passàrem la vesprada junts, jugant als escacs, i quan tinguérem gana de sopar amaniria uns entrepans.
Per descomptat, vaig acceptar de bon grat la invitació. Em felicitava pel meu do de gents, en haver-me guanyat tan fàcilment una amistat que no estava a l’abast de qualsevol. Quant al joc proposat, a pesar que des de l’adolescència no l’havia practicat massa, se’m donava bastant bé.
Després de tocar a la porta, va tardar cinc minuts ben comptats a obrir-me. Quan, per fi, ho va fer, es va disculpar dient-me que no hi havia ningú més a l’immoble i la meua arribada l’havia sorprés dutxant-se.
Sense fer-li cap retret per la demora, el vaig saludar educadament, i tot seguit em va conduir fins a un pati poc il·luminat, ja que estava tancat per quatre parets de considerable altura i la seua orientació era cap al nord.
Damunt d’un escambell, havia disposat el tauler amb les peces col·locades minuciosament en les seues caselles. Ens vam asseure en sengles tamborets: ell, que portava la iniciativa, va triar el que estava situat enfront de les blanques, i tot seguit, sense esperar que jo m’acomodara a l’altre seient, va fer el primer moviment. Era un contrincant disciplinat, que no tocava cap peça sense pensar-se bé la jugada. Una vegada prenia la decisió, però, l’executava amb prestesa. He de confessar que em va costar concentrar-me, perquè m’incomodava el comportament seriós i metòdic del meu rival. Amb tot, després d’alguns errors lamentables, vaig encadenar uns quants moviments que equilibraren la partida. En igualar-se les nostres posicions, em va oferir taules, notablement enutjat. No vaig dubtar d’acceptar-les, en consideració a la seua hospitalitat, tot i que estava a punt de desplegar un atac a la descoberta que, de segur, hauria acabat en escac i mat.
Mentre recollíem les peces, es va produir un soroll estrident en la planta superior de la vivenda, que em va colpir. La seua explicació m’era difícil d’entendre:
–No et preocupes. És el meu fill, que es diverteix amb el gat.
Feia una estona m’havia dit que estava sol a casa, i ara m’informava que també s’hi trobava el seu fill. No vaig poder evitar que una ganyota fugaç delatara la meua perplexitat.
–Perdona que no t’haja dit adés que el meu fill està trafegant per la cambra. Com que no ens parlem, a vegades se me’n va del cap la seua presència. Ens limitem a coexistir sota el mateix sostre. Prompte se n’anirà. Aleshores pujarem a la segona planta i t’ensenyaré el que hi guarda.
Encara ressonaven en les meues oïdes les paraules tan malagradoses que acabava de sentir, quan la porta principal del habitatge es va tancar d’un colp sec, que va retrunyir pertot com si fora un tro. No negaré que la impaciència per descobrir el que s’amagava en el pis superior em provocava un gran torbament.
–Anem-hi. Crec que et deixarà parat el que veuràs.
No podia esperar ni un minut més. Em vaig apressar a ascendir pels graons de l’escala, darrere del meu amfitrió, que demostrava conservar una gran agilitat. Quan érem dins de la cambra, em va sobtar l’aparició, entre la penombra regnant, d’uns ulls felins que refulgien dins d’una gàbia arrimada a un vell llit.
–Millor serà que no encenga el llum, així l’animal estarà més tranquil. És prou nerviós.
–Per què l’ha engabiat el teu fill?
–És un gat salvatge, i l’està ensinistrant.
Aquella bèstia oferia un aspecte ferotge. Movia contínuament la llarga cua de costat a costat, i mai s’aquietava. De tant en tant s’ufanejava de la seua agressivitat alçant una de les grapes i mostrant-nos les urpes llargues i esmolades, alhora que deixava escapar algun marrameu que, en la foscúria d’aquella estança, resultava espaordidor.
La visió de la fera em va despertar un viu sentiment d’indefensió, ja que em trobava en una casa estranya, al costat d’un pare de caràcter fosc que, per raons desconegudes, no s’avenia amb el seu misteriós descendent, el qual dedicava les hores d’esbargiment a desplegar una activitat arriscada i potser il·lícita en un lloc amagat. Tot plegat em va fer prendre consciència de la necessitat d’eixir ràpidament d’aquell cau. I així ho vaig fer, obligant el meu desconcertat invitador a seguir-me escales avall.
En tornar a la planta baixa, em vaig inventar una excusa poc convincent i vaig donar per liquidada la visita, sense demanar cap explicació addicional que m’ajudara a comprendre el que acabava de presenciar.
Encara que han passat uns quants mesos d’aquell cas, recorde com si fora ahir la barreja de terror i odi que es reflectia a la cara del meu company, quan em revelava el secret del fill. Era com si presagiara l’horrible final que tindria la seua vida, a penes unes hores més tard.
Em vaig assabentar dels detalls de la seua mort pel periòdic:
«La passada nit del diumenge, al número 4 del carrer Cabanilles, un gat salvatge sense llicència, que els propietaris tenien reclòs en una gàbia, per causes que a hores d’ara s’ignoren, es va fer escàpol. L’animal potser estava famolenc, perquè es va acarnissar d’una manera horrible amb Ramon Coll i el seu fill Pere. La reconstrucció dels fets fa pensar que el jove va ser atacat en obrir la porta de la cambra, i que el felí va enxampar el pare quan es trobava en el portal de la casa, intentant fugir del perill. Els cadàvers presentaven ferides i mutilacions esgarrifadores. La policia hi va acudir alertada pels veïns, que havien sentit els crits d’auxili de les víctimes. Fins ara no es tenia notícia de cap família que haguera adoptat un gat salvatge. S’ha estés una forta preocupació entre la població del barri. En aquesta ocasió, la sort va acompanyar la intervenció de les forces policials i fou possible abatre la fera quan entrava per la finestra de l’edifici del costat, on viuen un matrimoni i els seus cinc fills. Les investigacions continuen».

divendres, 24 de juliol de 2020

NOTES (BREUS) SOBRE EL CONTE

Rafa Gomar, gran contista valencià

La brevetat, en la literatura, té una finalitat important: aconseguir que el lector puga començar i acabar el text sense interrupcions, perquè sols així es produirà plenament el resultat pretés per l’escriptor. A parer de POE, “si una obra literària és massa llarga per a ser llegida d’una tirada, serà millor resignar-se a perdre l’importantíssim efecte que es deriva de la unitat d’impressió”. En prosa, la forma breu per excel·lència és el conte. Per a CORTÁZAR, la força d’un relat depén de la seua intensitat com a esdeveniment pur, és a dir, que tot comentari a l’esdeveniment en si ha de ser radicalment suprimit.
Cal destacar que el laconisme, a més d’afectar el nombre de pàgines del conte, condiciona la seua essència. Per tant, el conte haurà de ser curt no accidentalment, sinó d’una manera substancial, i això obliga el narrador a posar un conjunt de tècniques discursives al servei de la parquedat. El contista és un escriptor gasiu: sols li interessa dir allò que siga estrictament imprescindible, i a tal fi depura molt els seus textos i evita tota classe de descripcions i diàlegs superflus. En definitiva, no busca tant acurtar una narració que inicialment havia sigut pensada per a ser més llarga, com concebre-la de manera que càpia completa en unes poques pàgines, i que així assolisca la màxima potència expressiva. Per tant, la brevetat té dos vessants: un, quantitatiu, que procura la unitat d’efecte; un altre, qualitatiu, que persegueix la intensitat de l’experiència lectora.
Les anteriors consideracions evidencien que el contista s’ha de valdre de diversos recursos narratius, a fi de transformar els seus relats en màquines literàries de crear interés, com diria el gran escriptor argentí adés anomenat. Tot seguit tractaré de resumir-ne alguns:
1a. El plantejament d’un misteri
La idea de misteri va associada congènitament a la narrativa breu, tal com passa també amb la poesia. Segons PIGLIA, “el conte és un relat que porta dins un relat secret. No es tracta d’un significat ocult que depén de la interpretació: el misteri no és cap altra cosa que una història que es conta d’una manera enigmàtica”. És clar que alguns autors no compartiran aquest punt de vista, ja que potser preferiran en bé de la claredat ser més explícits. En tal cas, però, serà ben fàcil trair el mandat de la concisió, perquè no tot el que passa mereix ser contat: la imaginació del lector és sàvia i ha de jugar un paper principal en les formes breus. Saber portar-la per la via dreta és responsabilitat del contista. A vegades, el misteri no gira entorn d’un enigma sinó d’una emoció. Com ara, CARVER és savi creant climes emocionals suggeridors de conflictes, que així es presenten d’una manera encoberta. Per a descobrir el que oculta el relat, el lector haurà de ser capaç de “sentir” en la direcció adequada, ja que aquesta ha sigut l’opció elegida per l’escriptor perquè siga més efectiva la seua narració. En canvi, BORGES, és un mestre emprant la tècnica de l’al·lusió, que permet establir relacions misterioses sense necessitat d’esplaiar-se. I és que l’enigma, l’emoció, l’al·lusió es presenten exemptes d’explicacions i, per tant, permeten estalviar pàgines sobreres. Podríem dir que es perd en extensió el que es guanya en intensitat.
2a. La necessària precisió
En la narrativa breu, les històries han de ser dosificades amb una precisió mil·limètrica. Així, els millors contes són aquells que giren al voltant d’una idea central sense desenvolupar-la, perquè la tensió del relat es conserva millor a força de callar i suggerir. Per tant, donada la concentració buscada pel contista, és més interessant l’anècdota que resumeix la història, que no la història mateixa amb tots els seus detalls i desviacions. El contista ha de ser un mestre escrivint sòbriament narracions complexes. CALDERS posa l’accent en la diferència de plantejament que hi ha darrere de la desigual extensió de la novel·la i el conte: “A mi el conte m’atreu molt perquè és el gènere que em permet més llibertat de tots els gèneres literaris. Una novel·la almenys ve condicionada per l’extensió. Jo he llegit moltes definicions del que és la novel·la; no n’hi ha cap que et doni una fórmula per fixar-la bé. Gairebé diria que és una novel·la quan una història ocupa un nombre de pàgines o de folis determinats; en canvi, el conte no. Quan has explicat el que vols explicar, pot ser que tingui quatre ratlles o que tingui quinze folis, però es nota immediatament si sobrepasses el que vols explicar per farcir-ho, o no hi arribes. En canvi, a la novel·la això queda més deixatat”.
3a. La idea de joc
Destaca TXÉKHOV que “és preferible no descriure l’estat emotiu dels teus personatges: cal intentar fer-lo evident per les seues accions”. Ací ens trobem davant de tota una declaració de principis: l’escriptor no ha de dir-ho tot; és millor que busque la complicitat del lector, el qual a partir de les seues pròpies experiències omplirà de sentit el text escrit, i d’aquesta manera el farà seu. És com si el contista convidara el lector a un joc d’endevinar. MARTÍ I POL, referint-se a la poesia, apunta el paper que li pertoca al lector en la creació poètica, que és perfectament traslladable al lector de contes: “Jo sempre he pensat que un poema, de fet, no està ben acabat fins que algú l’ha llegit i li ha donat una dimensió que, l’escriptor sol, no és capaç de donar-li”.
4a. L’exigència d’unitat: la línia vertical
El conte ha d’estar presidit pel principi d’unitat. Tots els elements que el conformen pretenen una finalitat única. En la novel·la, cap la fragmentació perquè l’escriptor pot eixamplar-se el que vulga. La dispersió, per contra, no és possible en la narrativa curta. Assenyala CORTÁZAR que, en tot gran conte, és difícil trobar elements gratuïts o merament decoratius: “El contista sap que no ha de procedir acumulativament, que no té per aliat el temps; el seu únic recurs és treballar en profunditat, verticalment, bé cap amunt bé cap avall de l’espai literari. I això, que dit d’aquesta manera sembla una metàfora, expressa el més essencial del conte”.
5a. La sorpresa limitada
L’exigència d’unitat comporta que, en el conte, el principi i el final han de contindre’s mútuament. Per tant, la possible sorpresa final no ha de sobrepassar aquest límit. El desenllaç ha d’integrar-se en la resta de la narració amb tota naturalitat. Sobre aquest particular, són força eloqüents les paraules de BORGES, quan declara: “He renunciat a les sorpreses d’un estil barroc; també a les que volen oferir un final imprevist. Fet i fet, he preferit la preparació d’una expectativa a la d’una sorpresa acabada.” I és que un final inesperat deslligat de la resta del relat, sembla una solució fàcil i tramposa, és a dir, poc literària, que minva la intensitat desitjada.

dimecres, 22 de juliol de 2020

DUES PINTORES EXCELSES

Avui vull donar notícia de dues pintores extraordinàries, potser les més importants de la història de la pintura: la primera és Artemisia Gentileschi, una pintora barroca italiana seguidora de Caravaggio, però amb una forta personalitat i una molt especial sensibilitat.
L’altra és una pintora ben diferent: es tracta de la gran pintora mexicana Frida Kahlo, que reflexa en la seua obra una personalitat turmentada, marcada per la malaltia. És una pintora amb un estil molt propi, que és una barreja d’elements expressionistes, surrealistes i indigenistes.